Fernando Farías, uno de los científicos seleccionados para elaborar los informes de calentamiento global de IPCC de Naciones Unidas

¿Cómo adoptar una cultura completamente desconocida?, ¿Qué ocurre cuando el idioma es un misterio? Con esas inquietudes aterrizó Fernando Farías en Copenhague, Dinamarca, en abril de este año. El ingeniero químico chileno pisó tierras escandinavas para conformar un panel de 226 científicos abocados al estudio del cambio climático.

¿Cómo adoptar una cultura completamente desconocida? ¿Qué ocurre cuando el idioma es un misterio? Con esas inquietudes aterrizó Fernando Farías en Copenhague, Dinamarca, en abril de este año. El ingeniero químico chileno pisó tierras escandinavas para conformar un panel de 226 científicos abocados al estudio del cambio climático. Como parte del grupo del IPCC, el especialista tendrá que presentar sus resultados a las Naciones Unidas en 2022.

“Vi una vacante en Twitter y postulé para trabajar en UNEP-DTU Partnership, un centro de cambio climático que desarrolla proyectos financiados por la ONU. El contrato es por dos años y luego voy a evaluar mi futuro”, relata el experto con amplia experiencia en el Ministerio del Medio Ambiente en Chile.

Farías apostó por un país con estaciones extremas, de veranos cálidos e inviernos fríos y oscuros. Contrario a lo que podría suponerse, el idioma no fue una barrera en su proceso de adaptación. La lengua danesa se extiende únicamente hasta los límites del país, por eso una parte considerable de la población maneja fluidamente el inglés. De ese modo se mantiene conectada al mundo y cercana al extranjero que llega de visita.

La estadía del investigador en Dinamarca es parte de una tradición familiar que valora la formación académica como herramienta de aporte social. “Mi abuela nació a fines del siglo XIX y era profesora normalista. Mis padres y tíos tienen grados magísteres y doctorales. Desde mi lugar quise honrar esa costumbre, por eso estudié en Inglaterra y ejercí como profesor de jornada parcial en la Universidad de Chile durante 15 años”, agrega.

También ocupó el cargo de jefe de la División del Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente en Chile. La experiencia contribuyó a enriquecer sus conocimientos de una problemática clave a nivel mundial. En ese contexto, Farías siempre sintió atracción por las iniciativas de sustentabilidad practicadas en Europa. Así fue como el trabajo en Copenhague surgió como una oportunidad para verlas de cerca.

Una de esas propuestas ecológicas consiste en el uso extendido de la bicicleta como medio de transporte, con más de 350 kilómetros de carriles exclusivos. Al igual que un tercio de la población, Farías recurre a la bicicleta para trasladarse diariamente al trabajo.

Pese a insertarse sin inconvenientes en un país muy diferente al suyo, extraña a sus hijos Benjamín y Ximena, así como también a la cultura y la música chilena. “Nuestra comida es más sabrosa y el clima un poco más amigable. A la distancia uno aprende a valorar las raíces latinoamericanas”, reflexiona.

Cómo buen fanático del tenis, se asoció a un club para practicar su deporte predilecto y conocer gente local. Farías es umpire (árbitro) profesional. Llegó a desempeñarse como guardalíneas en la Qualy de Wimbledon y arbitrar torneos nacionales en Inglaterra. Al regresar a Chile se unió al cuerpo de árbitros de la Federación de Tenis para trabajar como guardalineas en los principales torneos en Chile del circuito profesional y en las Copas Davis.

El cambio climático, de cara al 2022

Desde su rol como investigador y educador se encarga de difundir los riesgos del calentamiento global y promover soluciones de corto y largo plazo. Junto a otros seis chilenos participará del próximo reporte mundial del IPCC, el “Assessment Report #6 (AR6). Consultado por sus expectativas sobre los resultados, asegura que van a “reflejar más la urgencia de la acción climática. Nos estamos acercando a los plazos definidos por la ciencia para que haya una acción climática efectiva a nivel global. Necesitamos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Es una problemática ambiental, social y política que no puede seguir dilatándose”, cierra Farías, mientras se prepara para pasar su primer invierno en la fría Copenhague.

Compartir:
http://uchile.cl/iq148840
Copiar