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Investigación del DIQBM llega a la Estación Espacial Internacional en misión científica

El Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales (DIQBM) marca presencia en la misión liderada por la Universidad de Chile, lanzada el sábado 11 de abril con destino a la Estación Espacial Internacional, a través de la participación de Nataly Flores, estudiante del Doctorado en Ingeniería Química y Biotecnología, y Esteban Araya, investigador posdoctoral del Departamento, quienes desarrollan experimentos para estudiar la vida en condiciones de microgravedad.

La misión busca comprender cómo responden distintos sistemas biológicos a un entorno caracterizado por microgravedad, alta radiación y condiciones fisicoquímicas distintas a las de la Tierra, abriendo nuevas preguntas sobre la adaptación de la vida en contextos extremos. Es liderada por Marcos Díaz, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, y coordinada por el Space and Planetary Exploration Laboratory (SPEL).

El proyecto reúne a un equipo multidisciplinario con participación de investigadores de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Fundación Biociencia, además de la colaboración internacional con el Istituto Vinciano per le Scienze. Cuenta con financiamiento de ANID y el apoyo de INACH, CORFO y AFOSR, lo que ha permitido llevar estos experimentos a un entorno de alta complejidad como la Estación Espacial Internacional.

En este contexto, el aporte del DIQBM se expresa en dos líneas de investigación que abordan preguntas complementarias sobre la vida en el espacio, desde su capacidad de adaptación hasta los posibles efectos a nivel genético.

Microorganismos extremófilos y adaptación en el espacio

Uno de los proyectos es desarrollado por Nataly Flores, quien trabaja con microorganismos extremófilos del dominio Archaea, provenientes de ambientes como la Fosa de Atacama, salares del norte de Chile y sistemas antropogénicos.

Las muestras fueron enviadas en distintas condiciones experimentales, incluyendo hidrogeles, medio líquido y estado de latencia, con el objetivo de evaluar el impacto de la microgravedad y la radiación sobre su comportamiento biológico.

“El experimento busca analizar cómo influyen la microgravedad, la radiación y otras condiciones del entorno espacial en estos microorganismos, evaluando cambios metabólicos, expresión genética y mecanismos de adaptación”, explica Flores. Entre los objetivos se encuentra identificar rutas metabólicas y genes asociados a la supervivencia en condiciones extremas .

Uno de los aspectos centrales de esta investigación es la comparación entre el comportamiento de estos microorganismos en el espacio y en la Tierra, lo que permitirá distinguir qué mecanismos responden específicamente al entorno espacial.

Efectos del espacio en la herencia biológica

El segundo proyecto es liderado por Esteban Araya y aborda cómo el entorno espacial puede afectar a los organismos a nivel genético y si estos cambios pueden heredarse.

Para ello, se utilizan quistes en estado de latencia de Artemia salina, un organismo altamente resistente que permite estudiar efectos acumulativos y multigeneracionales .

Tras su permanencia en la Estación Espacial Internacional, las muestras serán analizadas mediante herramientas de genómica, biología molecular y enfoques ómicos para identificar posibles alteraciones en el ADN, así como cambios epigenéticos o fisiológicos.

“El proyecto busca generar evidencia experimental sobre los efectos persistentes del ambiente espacial en los organismos, incluyendo posibles impactos en su herencia biológica”, señala Araya. Parte de los organismos será reactivada y seguida durante varias generaciones para evaluar si estos efectos se mantienen en la descendencia .

Desde el Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales, su director, Humberto Palza, destacó la relevancia de esta participación, señalando que “el sello de nuestro departamento es la multidisciplina, así que participar en esta misión es de la más alta relevancia. Demuestra que trabajamos en temas de frontera, buscando respuestas a nuevas interrogantes que surgen a partir de los avances tecnológicos, como ocurre hoy con las tecnologías espaciales”.

En esa línea, el Prof. Palza agregó que la presencia de investigaciones del departamento en la Estación Espacial Internacional “es extremadamente significativa, no solo para la formación de quienes participan, sino para todo el departamento, ya que contribuye a expandir la frontera del conocimiento y avanzar en la comprensión de cómo nuevas condiciones afectan procesos relevantes para nuestra disciplina”.

Con experimentos que van desde microorganismos extremófilos hasta modelos para estudiar efectos hereditarios en condiciones espaciales, la participación del DIQBM no solo aporta datos, sino que instala preguntas concretas sobre el comportamiento de la vida fuera de la Tierra. En ese escenario, el trabajo desarrollado desde el Departamento comienza a situarse en un espacio donde la biotecnología deja de ser únicamente terrestre y se proyecta hacia nuevos entornos aún poco explorados.

 

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