Académicos DIQBM integran informe del Comité Científico Asesor de Cambio Climático
Los académicos del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales (DIBQM) de la Universidad de Chile, Felipe Díaz Alvarado y Humberto Palza, participaron como autores principales del Informe Temático “Economía Circular y Cambio Climático en Chile”, elaborado por el Comité Científico Asesor de Cambio Climático (C4).
El documento fue presentado el 9 de julio en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Santiago, junto con otros tres informes dedicados a cambio climático y salud; nexo agua, energía y alimentos; y nexo océanos, clima y biodiversidad.
Los cuatro informes reunieron el trabajo y la evidencia aportada por más de 500 investigadores/as de distintas universidades e instituciones del país. Su elaboración se desarrolló en el marco de un proyecto apoyado por el Fondo de Acción de la Asociación del NDC Partnership, mecanismo creado en la COP26 para ayudar a los países en desarrollo a acelerar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional y cerrar brechas de financiamiento técnico.
En Chile, este fondo ha respaldado hitos como la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático y la generación de evidencia científica para actualizar la Estrategia Climática de Largo Plazo.
Economía circular frente al cambio climático
El informe analiza el rol de la economía circular como un pilar estructural para la acción climática en Chile. De acuerdo con la evidencia recopilada, las estrategias circulares aplicadas en los sectores de residuos, construcción, alimentación y agua podrían reducir hasta un 37% las emisiones proyectadas del país al 2030 respecto de un escenario inercial.
Su implementación también podría generar alrededor de 33.000 nuevos empleos y un incremento del 1,54% en el Producto Interno Bruto. El documento identifica brechas y propone medidas costo-efectivas en ámbitos como la gestión de residuos, el ecodiseño y los sistemas hídricos, junto con fortalecer la gobernanza multinivel y asegurar un financiamiento estable.
El profesor del DIQBM, Felipe Díaz, que también es director académico del Diplomado en Economía Circular de la FCFM e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), fue convocado por el C4 en mayo de 2025. Inicialmente participó en grupos focales y posteriormente se incorporó a la redacción del informe. “Lo leí como un reconocimiento a la trayectoria que hemos construido en economía circular en Chile. Supongo que pesaron el Diplomado de Economía Circular de la FCFM, del que soy director académico, y la participación como investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia. Estas invitaciones son un indicador de que lo que hacemos en la Universidad puede orientar las políticas públicas”, señaló.
El académico escribió la sección dedicada al potencial de la economía circular para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Su trabajo establece una jerarquía para priorizar las medidas circulares: comenzar por diseñar productos que utilicen menos materiales y favorezcan la estandarización, modularidad y reparabilidad; avanzar luego hacia la reutilización y la remanufactura; y finalmente recurrir al reciclaje o la valorización.
Según explicó, este orden responde al impacto efectivo de cada estrategia. Mientras el diseño y la reutilización pueden evitar la extracción y el procesamiento de materias primas, el reciclaje solo consigue reducirlos. “El reciclaje no siempre gana. Hay rutas de reciclaje mal implementadas que emiten más que disponer el mismo material en un relleno sanitario bien gestionado. El beneficio depende de la tasa de recolección y la pureza del flujo, del agua y la energía utilizadas en el pretratamiento, del rendimiento del proceso, del factor de sustitución y de la matriz eléctrica”, advirtió Díaz.
El investigador también destacó la importancia de utilizar el Análisis de Ciclo de Vida para fundamentar las decisiones de política pública e inversión privada. Esta herramienta permite determinar si una medida de economía circular reduce efectivamente las emisiones o si traslada sus impactos hacia otros ámbitos, como el consumo de agua, la acidificación o la eutrofización. “Chile tiene compromisos climáticos y tiene una Hoja de Ruta de Economía Circular. La conexión entre ambos funcionaba más por afinidad temática que por evidencia. El informe hace ese trabajo: articula la economía circular y la mitigación con la literatura revisada y entrega criterios para priorizar”, agregó.
Recomendaciones para las políticas públicas
El Académico, Humberto Palza, director del DIQBM, fue convocado directamente por el Comité Científico Asesor de Cambio Climático para participar en la elaboración del informe. Desde su experiencia en valorización de residuos y desarrollo de tecnologías para la economía circular, concentró su trabajo en el capítulo “Recomendaciones de Política Pública”, orientado a identificar instrumentos y medidas respaldados por evidencia científica.
Junto con Felipe Pizarro y Andrés Maturana, investigadores del Laboratorio de Ingeniería de Polímeros, realizó un levantamiento de información técnica sobre el impacto comprobable de distintas políticas públicas destinadas a estimular la economía circular, con especial atención en los instrumentos económicos.
El análisis aborda recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para Chile, entre ellas introducir un impuesto al vertido que contribuya a reducir la generación de residuos y promover su gestión diferenciada. También reconoce los avances asociados a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y la Ley de Plásticos de un Solo Uso, junto con la necesidad de acelerar su implementación en áreas como textiles y redes de pesca.
La sección destaca, además, el papel de los fondos de innovación de Corfo como instrumentos para promover modelos circulares, movilizar inversión privada y fortalecer el desarrollo tecnológico en el país.
“Como investigador, es muy relevante que la experiencia en valorización de residuos y en tecnologías para fomentar la economía circular no solo genere nuevo conocimiento, sino que también contribuya a elaborar informes técnicos basados en evidencia y a generar políticas públicas para enfrentar las consecuencias del cambio climático”, afirmó Palza.
Para el académico, una de las principales fortalezas del documento es su carácter colectivo y multidisciplinario. “Se trata de un informe técnico, basado en evidencia y realizado por un número representativo de investigadores, por lo que se sitúa como una plataforma objetiva para definir políticas públicas”, sostuvo.
El informe busca contribuir al diseño de políticas públicas que transformen la manera en que Chile produce, consume y gestiona sus materiales, conectando la economía circular con los compromisos climáticos del país y promoviendo un modelo de desarrollo más sostenible.
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Miriam Valenzuela N. - Comunicaciones DIQBM

