Desarrollo del hidrógeno verde en Chile

“El hidrógeno representa una opción para solucionar los problemas de intermitencia en la generación de energía en plantas solares o eólicas, donde la disponibilidad de las fuentes de energía depende de la hora del día, la estación del año y el clima”.

Una nueva industria está revolucionando la producción de energías limpias en el mundo, y Chile no se queda fuera, el hidrógeno verde.  En este contexto nuestro país prepara una estrategia para atraer inversiones con el objetivo de convertirlo en uno de los líderes mundiales en producción de este gas, estimando que al año 2050, podríamos abastecer el 5% de la demanda global de este mercado, según indicadores de gobierno.

El hidrógeno verde (H2) es considerado amigable con el medio ambiente ya que su combustión genera como producto agua, cuyo potencial de calentamiento global es en teoría menor que el de los gases de efecto invernadero, particularmente CO2, generados en los procesos convencionales de combustión de combustibles fósiles. Entre las tecnologías para producir hidrógeno destacan la hidrólisis de agua mediante el uso de energías renovables y los procesos biológicos de microorganismos fotosintéticos o fermentativos. 

Conversamos con Melanie Colet Lagrille, Ph.D. in Chemical Engineering Research de Imperial College London y profesora asistente del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales (DIQBM), sobre la importancia de este combustible, quién indica que “el hidrógeno es considerado un vector energético, de manera que puede ser usado para almacenar energía y generar energía. En el caso del almacenamiento, el hidrógeno representa una opción para solucionar los problemas de intermitencia en la generación de energía en plantas solares o eólicas, donde la disponibilidad de las fuentes de energía depende de la hora del día, la estación del año y el clima.”

Una de las principales ventajas del H2 se debe a que es producido a partir de la energía en exceso generada por las plantas de energía renovable por medio de, por ejemplo, tecnologías de electrólisis. Una vez almacenado puede ser utilizado en la generación de energía en los periodos de mayor demanda ya sea por medio de combustión o una celda de combustible. Además, puede ser transportado a estaciones de servicio o redes domiciliarias para ser utilizado en automóviles o buses eléctricos o para generar electricidad o calor.    

La investigadora, Melanie Colet, señala que los principales desafíos que presenta la masificación del hidrógeno como combustible son el “almacenamiento y transporte, ya que aún no existe una metodología eficiente para contener el hidrógeno producido mediante energías renovables, y por ende llevarlo a los distintos puntos donde podría ser utilizado” y “la disponibilidad del recurso agua, ya que la principal fuente de hidrógeno verde es el agua, y particularmente agua dulce o sometida a un tratamiento de desalinización, un recurso escaso  o que requiere de altos consumos energéticos para ser obtenido.”

En nuestro país, existen variados proyectos destacables, actualmente se trabaja en un proyecto CORFO que busca implementar el uso de hidrógeno como combustible en camiones de la minería, e iniciativas como H2 Chile que buscan promover el desarrollo a través de la energía solar.

El Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CEBiB), dependiente del DIQBM, no se queda atrás, y realiza estudios sobre producción de hidrógeno por vías biológicas. Además, los grupos de Catálisis e Ingeniería Electroquímica trabajan en procesos catalíticos y electroquímicos para la producción de hidrógeno a partir de agua y algunos combustibles fósiles como metano y metanol. 

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